Del diseño textil tradicional al digital.

El diseño de tejidos del siglo XXI se caracteriza por dos aspectos muy bien diferenciados, por un lado la aplicación de materiales innovadores conocidos ya como los textiles del futuro y por el otro el uso de las nuevas tecnologías. Durante el Renacimiento italiano, los tejidos labrados eran considerados obras de arte, por el coste del material y del trabajo de realización. A principios del siglo XIX, Joseph Marie Jacquard revolucionó el diseño de tejidos con la aplicación de un sistema que permitía tejer en un día el trabajo que antes se hacía en dos meses. De esta manera la repetición de un diseño era muy fácil, y las telas labradas pasaron de ser piezas exclusivas a bienes reproducibles. La aparición de la tecnología digital ha vuelto a cambiar de manera radical las herramientas y el proceso de fabricación de los tejidos labrados, ahora ya conocidos como tejidos digitales o imágenes tejidas. La invención del telar con control digital y los programas de procesamiento digital han hecho posible la aparición de nuevas posibilidades para crear tejidos. Los diseños de Grete Sørensen son un ejemplo de cómo ha ido incorporando la tecnología digital, tanto a nivel de las imágenes que crea como las herramientas que usa para materializar su obra. Ha trabajado con los fenómenos ópticos expresados en gradaciones de color utilizando una nueva manera de crear las estructuras del tejido

 DISEÑO TEXTIL

 Para hablar de diseño textil nos aproximaremos a los tejidos desde la visión estética, a través de las técnicas de realización o creación del tejido y las de decoración o embellecimiento. A la propia estructura del tejido le añadimos el valor de los signos que se depositan en ellos usando diferentes técnicas de decoración. En el diseño textil de tejidos incluimos todas aquellas disciplinas y especialidades con las que podemos crear los tejidos, y las que nos permiten decorar sobre la superficie textil sin modificar la estructura (CAMPI, 1992). Muchas son las maneras en que podemos crear dibujos sobre un soporte textil, y desde éste amplio ámbito diferenciamos: -los tejidos creados desde su propia estructura -a partir de la evolución de un solo hilo: género de punto, encaje, red, y como resultado del entrecruzamiento de dos grupos de hilos perpendiculares: trama y urdimbre.

La urdimbre se dispone en el telar y la trama va entrelazándose con la urdimbre, pasando por debajo y sobre la urdimbre creando el tejido:

 tejido de calada,

 tejidos labrados

y tejidos Jacquard. 

 Y los que elaboramos a partir de la decoración utilizando diversas técnicas :

 Estampación, el dibujo se distribuye por encima con ayuda de un molde o marco - 

Bordados, siguiendo el dibujo con hilo y aguja -

 Aplicación, de diferentes elementos o tejidos, cosidos a una base textil - 

Tintura con reserva del hilo o del tejido Ikat, del hilo de urdimbre, trama, o doble (urdimbre y trama)

 Batik, con cera, sobre el tejido

 Shibori, a través del pliegue, el atado y el cosido, también sobre el tejido. 

Así pues, cuando hablamos de diseño textil, éste agrupa una variedad de disciplinas que hacen referencia a la manera como han sido realizados los tejidos. Como ya hemos mencionado, en él podemos diferenciar dos grandes bloques, el diseño de los tejidos que configuramos, creamos desde su estructura ( punto, calada, encaje, Jacquard,…) y que denominamos diseño textil de punto, de calada, Jacquard, haciendo alusión a la propia estructura del tejido; y el de los tejidos que decoramos (estampación, bordado,…) y nombramos diseño textil de estampados, de bordados, haciendo alusión a la técnica de decoración utilizada.


EVOLUCIÓN DEL DISEÑO TEXTIL DE JACQUARD 

Aunque la manufactura de tejidos es una de las industrias más antiguas, los avances más significativos los encontramos en el siglo XVIII cuando se mecaniza la producción textil dejando la manual en una situación más marginal, y es la primera que se mecaniza totalmente iniciando la Revolución Industrial. Se empieza con los avances que permiten hilar la fibra con más eficacia (la máquina de hilar de husos múltiples de James Hargreaves , Richard Arkwright inventa la hiladora hidráulica, Samuel Compton crea la mula de hilar), aparece la lanzadera volante de John Kay, y los telares mecánicos, el primero de los cuales es diseñado por Edmund Cartwright en 1787 aunque la verdadera industria de la tejeduría no se transforma hasta la década de 1820. 

Los telares de dibujos labrados de grandes dimensiones, basados en la repetición a lo ancho del telar de un cierto número de cursos del motivo ornamental, necesitan para hacer funcionar del tejedor y un asistente que va sentado arriba del telar. En su evolución pasan por diferentes modalidades, en el siglo XVII se 4 Primer simposio de la FHD Modernos a pesar de todo, 2016, Barcelona. modifica la forma de seleccionar los lizos para que el asistente pueda accionarlos situado a un lado del telar lo que resulta más cómodo y saludable, y durante el siglo XVIII se van haciendo pequeñas modificaciones hasta que a principios del siglo XIX se consigue utilizar el telar sin asistente del tejedor. Joseph Marie Jacquard (1757-1834) con su trabajo y la capacidad de aunar muchos de los esfuerzos individuales anteriores, como el de Basile Bouchon (1725), Jean Baptiste Falcon (1728) y Jacques Vaucanson (1740), utiliza su ingenio para mejorar técnica y máquina. Diseña un telar que permite accionar todos sus hilos de manera independiente a partir de una tarjeta perforada o cartón, sin necesidad de un asistente del tejedor.

 Si los telares pre-Jacquard están limitados en cuanto al tamaño del dibujo o imagen que se va repitiendo, el mecanismo que ingenia Jacquard facilita que el tamaño del dibujo que se reproduzca sea mayor y puede llegar a ser tan ancho como la anchura del telar. Con su innovación, se asegura la posibilidad de repetir un diseño de una manera más fácil y rápida, y los tejidos labrados pasan de ser piezas únicas valoradas como obras de arte (Holyoke,2013) a piezas fácilmente reproducibles. De esta manera el tejido labrado puede llegar a más gente: dibujo, color, textura llegan al alcance de todos, es la democratización de los tejidos labrados.

El avance de la representación gráfica que encontramos en la industria textil es también utilizado en la educación. El programa educativo de Friedrich Wilheim August Fröbel (1782-1852) es señalado por Bordes (Bordes 2007) como uno de los más influyentes, el dibujo que se deriva de su sistema educativo es el más decisivo para crear el dibujo moderno. Fröbel decide dedicarse a la educación infantil con la idea de estimular el pensamiento y la creatividad, creador de los Kindegarten que se difunden por todo el mundo es el primero que adopta algunas prácticas lúdicas para conseguir objetivos dentro de su programa docente. Durante la primera mitad del siglo XIX aparece el concepto de juego educativo destinado a fomentar la imaginación y la creatividad, Fröbel incluye técnicas textiles como el bordado, el trenzado y el tejido, reconociendo así su importancia dentro del recorrido gradual que va desde la materia a la abstracción. Cada una de estas técnicas tiene su lugar en este itinerario quedando integradas dentro del sistema pedagógico de Fröbel, quien también reconoce el dibujo textil como una de sus fuentes, dando importancia a la abstracción que posibilita la representación gráfica del tejido sobre una cuadrícula, así como todas las posibilidades de combinatoria que permiten crear dibujos textiles extremadamente complejos utilizando todo tipo de estrategias. El dibujo textil que él llama Jacquard lo relaciona directamente con el tejido, ayudando a crear lazos entre la representación de la cuadrícula, hoy en día pixel, y los hilos que crean un tejido.


DISEÑO DIGITAL TEXTIL 

El siglo XXI pertenece ya a una era visual digital, la información se maneja dentro de un ambiente virtual y digital. Documentos, fotos y videos se pueden compartir a nivel mundial gracias a los servicios de intercambio de vídeos, páginas web, redes sociales y otros medios de comunicación web. Esto ha provocado cambios en las estructuras sociales y culturales, especialmente en la escena artística. El diseño asistido por ordenador ha creado nuevas visiones, los creadores utilizan las tecnologías digitales como un medio para expresar conceptos y además también ha cambiado los métodos de producción tradicionales. La creación textil se ve influenciada por los avances tecnológicos, los telares jacquard computarizados son uno de los beneficios de las tecnologías digitales que han permitido nuevas posibilidades para crear tejidos. Nos encontramos en un momento de transición, los diseños textiles hechos tradicionalmente a pincel, con acuarela, tempera o acrílico, o collage se trabajan ahora con cámaras digitales, escáneres y programas de edición de imágenes. Con esta capacidad de capturar imágenes figurativas y complejas, el uso del ordenador abre un nuevo campo. Las imágenes con las que trabajamos pueden haber sido creadas o dibujadas a mano, fotografiadas, y en ambos casos se deberán introducir en el ordenador. O pueden haber sido creadas de manera digital, existiendo en la pantalla y no en el mundo físico, son las llamadas imágenes virtuales según el concepto que Braddock Clarke denomina como digital verdadero (Braddock 2007).

Además de la capacidad de diseñar de las tecnologías digitales, existe también el potencial para la producción. El diseñador puede crear el diseño en un programa de diseño asistido por ordenador y enviar el archivo preparado para tejer a través de un correo electrónico al centro de producción. La velocidad al realizar el proceso de preparación permite hacer cambios rápidos, esto facilita hacer mucha investigación de texturas y modificar los ligamentos tantas veces como sean necesarias hasta encontrar la textura buscada y la calidad deseada. 

El desarrollo del control digital sobre telares manuales equipados con módulos inspirados en las máquinas jacquard, permite que el diseñador textil se convierta en un creador y pueda controlar todo el proceso del ciclo, desde el diseño a la realización. Una nueva generación de telares asequibles con tecnologías innovadoras se encuentran en los estudios de creadores textiles y en departamentos de diseño y arte de muchas universidades. Holyoke señala que a menudo, esta nueva generación de telares se utiliza como una herramienta para la expresión creativa, como un nuevo soporte dentro del arte contemporáneo además de producir prototipos abriendo camino a una nueva manera de diseñar tejidos (Holyoke 2010). AVL y Digital Weaving son empresas que han desarrollado telares digitales manuales. El TC-2 Thread Control (control de hilos) es un telar digital manual basado en la tecnología Jacquard. El desarrollo del TC-2 comienza en 1990 y en 1995 se establece Digital Weaving Noruega que se hace cargo de continuar con el desarrollo del telar con Vibeke Vestby al frente.

 El TC-2 funciona en un entorno windows que minimiza el tiempo de aprendizaje y con una interface optimizada que monitoriza y controla el funcionamiento del telar. El control de cada uno de los hilos de urdimbre a través de una avanzada tecnología da mucha flexibilidad, permitiendo utilizar ligamentos compuestos de una manera fácil, cambiar la calidad del tejido configurando de una manera diferente los módulos, tejer cada nuevo diseño en una densidad diferente, y con diferentes ligamentos. Los programas como Photoshop y Pointcarré ofrecen la posibilidad de preparar el diseño para ser tejido, se pueden hacer pruebas de una manera muy rápida, cambios en el diseño, en la textura, en los colores y en la calidad. O’Mahony constata que el uso de estos telares permite más investigación y facilita al diseñador poder dedicar más tiempo al contenido, el significado y la comunicación de ideas (O’Mahony 2006). En definitiva, permiten pasar del diseño al tejido muy rápidamente.

El proceso que va del diseño al tejido consiste primero en crear la imagen digitalmente y reducir el número de colores según la diversidad de texturas que queremos combinar. A cada color se le adjudica un ligamento o estructura y se crea la puesta en carta, que contiene la información de los hilos que hay que levantar en cada pasada para ir construyendo el diseño. En este proceso la imagen se convierte en la estructura de un tejido -puesta en carta- y en el telar se traduce a la textura –imagen tejida-. Cuando el diseñador elige las estructuras de tejido para cada color, el dibujo adquiere una característica táctil. Los pasos son los mismos tanto si la producción se hace en un telar manual como en un industrial. Con los telares digitales manuales, la mano del creador puede elegir las tramas manualmente y continuar decidiendo sobre la pieza a medida que va realizándola, poniendo su marca personal en la tecnología del tejido.


 Fuente: 

De la tradición al Diseño textil digital, 

FRANCESCA PIÑOL TORRENT Licenciada en Historia, especialidad Antropología.

https://www.francescapinol.com/wp-content/uploads/2020/04/2016_DeLaTradicionAlDisen%CC%83oTextil-Digital_FPT.pdf

https://www.francescapinol.com/es/

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